viernes, 6 de noviembre de 2009

Anunciar la esperanza con esperanza. Padre Angel Yvan Rodríguez

ANUNCIAR LA ESPERANZA CON ESPERANZA
El cristiano es el hombre de la esperanza.
La esperanza que es capaz de mover y colmar de gozo los anhelos de los hombres de nuestro tiempo.
La esperanza que es Dios manifestado en Jesucristo.
¿Por qué el contagio de tanta desesperanza?. ¿ No será porque nuestra fe lo es sólo de nombre?. ¿Cómo vamos hacer testigos de Dios salvador, si buscamos una salvación meramente temporal y encerrada en el progreso material?. ¿ Cómo vamos a comunicar a los hombres el gozo de nuestra esperanza, si vivimos tristes en la desesperación práctica y en la angustia sin horizontes?.
El cristiano debe ser un auténtico generador de esperanza.
La esperanza del cristiano debe ser de esa costosa y trabajadora. No de la que brota de mundos fantasiosos o de los sueños alienantes.
Una esperanza que tendrá un doble aspecto. Un aspecto místico, que tanta falta nos hace hoy, y un aspecto político, que supone una solidaridad activa con los luchadores que se enfrentan con la situación actual, tan llena de contradicciones, rencores y divisiones.
Vivir la auténtica esperanza cristiana bajo la presión del contexto actual, resulta un combate dura, largo y hasta doloroso pero, jamás imposible. Es dura la esperanza cuando se ama sin reservarse nada. Es duro estrechar una mano sin querer retenerla. Es duro no ser nada para sí y ser todo para los demás. Es duro ir delante de los demás sin que nadie vaya jamás delante de uno. Es duro dar y sembrar esperanza estando desesperanzado. Es duro vivir en cristiano la virtud genuina de la esperanza.
El cristiano no puede ignorar ningún valor auténtico en su vivencia de compromiso para con Cristo. Para ser testigo de Jesucristo, el cristiano debe caminar por este mundo en actitud de solidaridad y servicio. El llamarnos cristianos, nos obliga a no despreciar ni ignorar ningún valor auténtico de la radicalidad evangélica. Bien nos lo recuerda el libro del Apocalipsis: “ O eres frio o caliente, al tibio lo vomito”. La fe cristiana no suplante los valores temporales, sino que los purifica y ennoblece por discernimiento.
Todos los cristianos actuales, somos los protagonistas de actual historia, la cual es también historia de Salvación. Ante tal realidad, es importante que hagamos un examen de conciencia, acerca de nuestras inhibiciones, indiferencias, egoísmos, insolidaridades o involuciones. Todo cristiano debe hacer este examen desde la fe que alimenta compromiso y su andadura en la Iglesia. Desde el imperativo de engendrar un hombre nuevo y de ofrecer una auténtica alternativa de esperanza al hombre que vive el miedo y la desesperanza.
Encerrarse en la indiferencia o en el desencanto, o inducir a otros a la desesperanza, es la mejor forma de cercenar el auténtico testimonio del resucitado. El cristiano es el hombre de la esperanza. El cristiano es el instrumento de la esperanza, aunque le falten hombros para cargar con la esperanza. Hagamos de nuestra vida una locura incansable de esperanza.
Tal vez el más tangible testimonio de un cristiano cara a sus hermanos creyentes hoy sea, precisamente, su capacidad para dar esperanza, aunque alguien vea una pequeña o gran masa que vive bajo el la sombra y el desencanto.
¿Alguna vez te haz confesado del pecado de la desesperanza?. Ánimo Dios y su Iglesia cuenta con TÚ esperanza.

Pbro. Ángel Yván Rodríguez Pineda

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